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VIRUS DE INMUNODEFICIENCIA FELINA (VIF) MORTAL PARA GATOS

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El virus de inmunodeficiencia felina (VIR) se identificó por primera vez en 1986 en una colonia de gatos en Estados Unidos, y desde entonces se ha ido propagando por el resto del mundo.

 

El VIR, también llamado el SIDA felino es equivalente al VIH en los humanos. Ambos virus pertenecen a un grupo similar, pero solo los gatos pueden contagiarse, no hay posibilidad de un contagio cruzado entre gatos y personas. Entre el 1 y el 5% de los gatos lo portan, y suele darse en gatos no castrados o no esterilizados, que vivan en colonias de gatos o en semi libertad. También pueden infectarse por vía transplacentaria, es decir, a través de la madre.

 

El VIR se transmite principalmente a través de un mordisco, y va debilitando el sistema inmunitario del gato lentamente, durante años, haciendo que el gato sea cada vez más propenso a tener otras enfermedades. El animal puede no presentar signos de estar infectado. Algunos de los síntomas del VIR son la pérdida de peso, del apetito, fiebre, conjuntivitis, gingivitis, vómitos, diarrea… Otras enfermedades tienen cuadros clínicos similares, por lo que si queremos saber si el gato está infectado, deberá comprobarse a través de un análisis de sangre.

 

El gato puede infectarse y no presentar ningún síntoma, pudiendo contagiar a otros gatos a pesar de ser asintomático. Una vez infectado, el gato portará el virus el resto de su vida. En ese caso, se debe procurar que el gato tenga una vida lo más saludable posible: una buena alimentación, con alimentos de alta calidad, una desparasitación regular interna y externa, y vacunaciones anuales.

 

Existen dos tipos de vacunas: las básicas, que son obligatorias, y las recomendadas, que son aquellas que no todos los gatos necesitan, que se aplicarán dependiendo del estilo de vida del mismo. La del VIR se trata de una vacuna recomendada, mientras que la de la gripe o la de la leucemia felina son vacunas básicas.

 

Además de la vacunación y un estilo de vida saludable, otras precauciones que se deben tomar frente a este virus, son evitar el contacto con otros gatos, vigilar que no ingieran alimentos crudos y no dejar que deambulen por zonas exteriores. Ante cualquier duda se debe acudir siempre al veterinario.

 

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