El final del verano supone la vuelta a la rutina para muchas familias y sus mascotas. Después de una época marcada por horarios más flexibles, mayor actividad al aire libre y variaciones en la alimentación, el regreso al trabajo marca un importante cambio en los hábitos diarios de los perros.
Con la llegada de septiembre, el ritmo se modifica de forma significativa. Las jornadas laborales vuelven a ocupar buena parte del día, los perros pasan más horas solos y disminuyen las salidas espontáneas y el movimiento en general.
Todo esto se traduce en un descenso del gasto energético, por lo que conviene evaluar si la cantidad de alimento que reciben es la adecuada a su nueva situación con el objetivo de mantener un equilibrio entre la energía que consumen y la que necesitan.
¿Menos gasto de energía implica menos ración?
No necesariamente. Una disminución del ejercicio no significa que todos los perros necesiten comer menos o reducir automáticamente la cantidad diaria que deben ingerir. La recomendación debe partir siempre de una valoración individual de cada mascota, teniendo en cuenta factores como su tamaño, edad, apetito, estado fisiológico, condición corporal y estilo de vida.
Sin embargo, cuando un perro pasa de disfrutar de largos paseos y numerosas actividades durante el verano a llevar una vida más sedentaria, sí puede ser necesario revisar su aporte calórico. Mantener exactamente la misma ingesta sin tener en cuenta este cambio podría favorecer un aumento de peso progresivo.
La alimentación como herramienta de asesoramiento
La vuelta a la rutina es, por tanto, una oportunidad para que tiendas especializadas, distribuidores o clínicas veterinarias recuerden a sus clientes la importancia de ajustar la alimentación a cada etapa y circunstancia, aportando valor más allá de la recomendación de un producto en concreto.
Preguntar al cliente cómo ha cambiado la actividad del perro, cuánto tiempo pasa ahora solo, qué horarios tiene y qué cantidad de premios recibe permite construir una orientación mucho más personalizada.
Siempre y cuando se considere conveniente modificar su alimentación, el cambio debe hacerse de forma progresiva. En Danna Pet Food recomendamos realizar la transición durante una semana para facilitar la adaptación del sistema digestivo del perro a la nueva receta.
¿Es necesario cambiar de comida en septiembre?
El cambio de estación por sí solo no implica variar su dieta. Si el perro está sano, tiene una buena condición corporal e ingiere una formulación completa y adecuada a sus necesidades, puede mantenerse la misma referencia ajustando, si procede, la cantidad suministrada. No obstante, sí es un buen momento para revisar si el producto sigue encajando con el perfil del animal.
La clave está en seleccionar la opción más adecuada para cada mascota y acompañarla de una pauta de alimentación coherente con su actividad y estado físico. En Danna Pet Food disponemos de diferentes gamas y recetas para cubrir las necesidades de los perros en sus distintas etapas, aportándoles múltiples beneficios.
Recuperar los horarios habituales
La alimentación de un perro no depende únicamente de qué come, sino también de cuándo come. Recuperar los horarios habituales de sus comidas nos permite saber cuánta cantidad ingiere, controlar su peso y detectar posibles cambios en su apetito.
También conviene prestar atención a los premios. Al pasar más tiempo con ellos, algunos perros pueden haber recibido más snacks o recompensas durante el verano. Es importante revisar este consumo y reducirlo dentro de la ingesta diaria para evitar un aporte energético excesivo.
Ofrece Danna Pet Food en tu punto de venta
Si eres retailer o distribuidor especializado y quieres ampliar tu catálogo con nuestra marca, contacta con nosotros en: info@dannapet.com, a través de este formulario, o en el teléfono +34 652 716 605. Te asesoraremos en lo que necesites, además de facilitarte las condiciones y ventajas especiales que ofrecemos para mayoristas y retailers.
Leticia Arboleda, responsable del departamento de Atención al Cliente de Danna PetFood

